El 19 de noviembre de 2023 algo se rompió. Esa tarde, cuando supe que lo peor se había producido, me sentí muy mal por un montón de razones. Sabía de la tragedia que se nos vendría (no se podía esperar menos de alguien que, entre otras cosas, sólo puede interactuar con quienes están en descuerdo con él a través de burlas o insultos, y que es incapaz de usar metáforas que no hablen de pedofilia y de niños envaselinados), pero la mayor desazón fue que, como sociedad, hubiéramos elegido a un tipo –a un grupo de gente, en realidad– que niega los crímenes de la dictadura. Que reivindica a la dictadura y todo lo que eso conlleva.
24 de marzo de 2025
11 de febrero de 2025
Una posibilidad inquietante
Me llega un mail de mi amigo Facundo. Me parece curioso, porque nunca nos enviamos mails. Leo el mensaje en la pantalla del teléfono, en diagonal, veo que Facu me dice algo así como que estaba haciendo espacio y encontró unas fotos. Fotos, dice, “de la última noche que anduviste por Argentina”. Y me adjunta los archivos de esas fotos en un formato que el teléfono no me permite abrir. ¿De qué habla? Más allá de que hace rato que no salgo de la Argentina, la forma en que está escrito el mensaje parece aludir a la época en que yo vivía en España, de la que hace bastante más rato todavía.
4 de febrero de 2025
Un día como hoy
Un día como hoy –un martes 4 de febrero, el de 1997– empecé la facultad. (Recuerdo fechas: no me esfuerzo en memorizarlas, simplemente se quedan aferradas en mi mente con la misma facilidad con que se me borran las caras, a tal punto que muchas veces, cuando veo una película con alguien, le tengo que preguntar si la persona que está en pantalla es la misma de la escena anterior o es alguien diferente.)
24 de diciembre de 2024
La tregua de Navidad
Un cuento
Fue como en una especie de autocine o, mejor, de autoteatro: Emilio, en el asiento del conductor, y Lucía, en el del acompañante, vieron, a través del parabrisas, cómo el portón automático se desplazaba lentamente hacia la derecha, como si fuese un telón, con su propio chirrido como música de fondo. Atrás, dentro del patio, fue apareciendo el comité de bienvenida: el padre, la madre y la hermana de Lucía, sonrientes, como si hubieran ensayado la recepción. Entonces Emilio y Lucía también sonrieron. Cuando por fin el portón terminó su recorrido, el auto subió el plano inclinado que comunicaba la calle con el patio delantero y se estacionó ahí nomás, detrás de la camioneta de los dueños de casa. Emilio apagó el motor y dijo: ahí vamos. Lucía no respondió nada.
9 de diciembre de 2024
9 de diciembre de 2018
No me podía quejar: me estaba yendo a Madrid, a presentar un libro mío que acababa de publicarse allá, y llevaba en mi valija unos cuantos ejemplares de otro libro mío que acababa de publicarse acá. Además iba a visitar Londres y Barcelona. Un mes en Europa, en total. Un escenario soñado… salvo por un detalle. Cuatro días después, el sábado 24 de noviembre, en Buenos Aires, la ciudad donde vivo, se jugaría el partido más importante de nuestras vidas, y todos los ojos del mundo del fútbol se posarían sobre el Monumental, y a lo mejor yo hasta hubiera podido conseguir una entrada, como había conseguido para otros partidos de esa misma Copa Libertadores. Pero no, yo hacía el camino inverso: me iba a otro continente, a vivirlo todo a la distancia. No me podía quejar, está claro, pero tampoco podía evitar una cierta decepción.
17 de octubre de 2024
El vino de Schrödinger
A veces, cuando estoy en la cancha viendo fútbol, experimento un fenómeno extraño. Escucho un grito a lo lejos y una parte de mi cerebro me indica: “Hubo un gol. Atento porque ahora lo vas a ver”. Es, por supuesto, la parte de mi cerebro más afectada por el hábito de ver fútbol por televisión, la que sabe que siempre hay un vecino al que la señal le llega antes que a mí, la que recuerda que aunque la pantalla diga vivo siempre hay un retraso, eso que llaman delay. Desde luego, la sensación dura un instante, apenas una fracción de segundo. De inmediato, el resto de mi cerebro responde: “Estás en la cancha, idiota, estás viendo el partido en directo, sin mediaciones, nadie puede haber visto el gol antes que vos”. Me pasó muchas veces y me volverá a suceder.
3 de octubre de 2024
Algunos apuntes sobre manejar
Obtuve mi licencia de conducir hace tres años y medio. El primer paso, antes de rendir el examen teórico, fue hacer un cursito online que, además de enumerar las normas de tránsito esenciales, ofrecía algunas enseñanzas extrapolables al resto de la vida. Por ejemplo: la prioridad en la circulación no es la velocidad sino la fluidez. No importa tanto ir rápido como mantenerse en movimiento, sin detenerse. O también: si ves que alguien comete una infracción, no intentes darle una lección, ni mucho menos vengarte. Que esa persona siga su camino y vos seguí el tuyo. No recuerdo con qué palabras exactas lo decía, pero la idea era esa. Después rendí el examen práctico. Como estábamos todavía en pandemia, manejé sin un evaluador sentado al lado. Supongo que eso me vino bien. Igual me estresé y me dolió la cabeza desde varios días antes de la prueba hasta varios días después.
13 de septiembre de 2024
Cartas y latas de arvejas
Pasé hace unos días por la puerta de una iglesia ubicada sobre la avenida Díaz Vélez, frente al Parque Centenario, y me llamó la atención un cartel:
«SERVICIO DE ESCUCHA
Sábados de 10: 30 a 12 hs.
Los Escuchas te estamos esperando para ayudarte en tu aflicción.
¡Acercate!
No estés en soledad con tu sufrimiento.
Contá con nosotros para acompañarte y transitar esos momentos difíciles en tu vida.»
7 de septiembre de 2024
Años
Hoy se cumplen diez años desde que dejé de vivir en España. Fueron siete años allá. Siete años exactos, porque había llegado otro 7 de septiembre: el de 2007. Fueron unos años hermosos, cargados de descubrimientos, de experiencias, de sorpresas, de amor, de tristezas, de expectativas y desengaños, de encuentros y desencuentros, de llegadas y despedidas, de aprendizaje. No tengo pruebas pero tampoco dudas de que sería una persona muy diferente de la que soy si nunca me hubiera ido a vivir allá.
20 de junio de 2024
Contar historias sin avisarle a nadie
“Sí hay plata. La tienen los bancos”. Eso dice un grafiti de letras rojas sobre una de las paredes de una sucursal del Banco Ciudad, en La Plata, sobre la calle 47, casi en la esquina con diagonal 74. Hace un par de semanas le saqué una foto y la subí a Instagram. Añadí el epígrafe “Una pared”, algo que suelo incluir en las fotos de grafitis cuando sospecho –tal vez subestimando a mi escaso público– que el contexto de la imagen podría no entenderse. Diez personas le dieron me gusta.